Los proyectos empresariales se encuentran en un momento de cambio profundo, en el que convergen diferentes aspectos de transformación que tienen que ver con la búsqueda de la eficiencia, las nuevas tecnologías, los cambios geoestratégicos y estructurales de los mercados, los nuevos modelos de negocio o las nuevas formas de llegar a los clientes, entre otros.
Se trata de cambios que afectan a la configuración de los proyectos y, por lo tanto, a los directivos que los lideran, ya que aumenta la aparición de situaciones de transición en sus carreras. En estos momentos, el acompañamiento al directivo para acceder a una nueva etapa profesional se hace fundamental.
Perfil y perspectivas del directivo en transición
Según Wensell, “la edad media de los directivos es de 48 años” y “se trata de personas que llevan unos 17 años en su organización, por lo que es su principal proyecto empresarial”. Sin embargo, “más del 80% de empresas dicen que no consiguen el talento que necesitan” y “se está alargando la edad a la que un ejecutivo puede tener acceso a un nuevo proyecto directivo”, explica Wensell, por lo que “los directivos deben enfrentarse a esta nueva etapa de forma positiva”.
Con relación a esto último, el experto hace hincapié en lo que para él debe convertirse en la principal máxima del directivo, y es que “los proyectos profesionales no dependen sólo de nosotros, van más allá de nuestro desempeño y valor”.
La actitud del directivo, clave en los procesos de transición
En palabras de Wensell, el acompañamiento “ayuda a integrar en el ADN nuevos conceptos para la transición y a marcar objetivos en base a lo que uno es y hacia dónde quiere ir”. Sin embargo, el acompañamiento depende en gran medida de la actitud del directivo.
Por ello, el experto recomienda “tomarse el proceso como un viaje”, con previsiones de “conseguir el cambio en el menor tiempo posible, pero sin ponernos metas a corto plazo, ni presión”. De hecho, define este proceso como “un momento de autodescubrimiento y reflexión, para pensar en las expectativas, en hacia dónde quiero ir, en cuáles son mis valores, en mis ideales de futuro, etc.”.
Finalmente, recomienda llevar a cabo un ejercicio de gestión de la carrera profesional y elaborar un plan de acción en base a tres objetivos fundamentales:
- Adquirir un rol comercial de nosotros mismos.
- Aumentar la capacidad de adaptabilidad y gestión.
- Fomentar la red de contactos y el networking.