REFLEXIONES Y PROPUESTAS PARA LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA – Artículo de Opinión

Artículo publicado en Expansión (23 y 24 de septiembre de 2009).

Reflexiones y propuestas para la recuperación económica I.pdf

Reflexiones y propuestas para la recuperación económica (I)

A finales de julio pasado hemos sido sorprendidos por un excepcional artículo de opinión de quien para muchos economistas ha sido la referencia de autoridad en nuestra formación, el profesor Paul A. Samuelson, «Una pronta recuperación ¿ficción o realidad?».

Ante la incertidumbre, consecuencia del desconocimiento, apela Samuelson a la experiencia de quienes la tienen, para salir de la complicada situación en la que se encuentra la economía mundial. Ello me ha hecho reflexionar y pensar en la responsabilidad que todos tenemos en tratar de poner nuestro conocimiento, nuestras capacidades, y comunicar nuestras opiniones al objeto de una posible mejora o al menos intentarlo.

Es obvio, que detrás de toda opinión sobre la parte está una forma de entender el todo y ello conlleva una visión política. A quienes no estamos en el compromiso político partidista nos retrae considerablemente poder ser utilizados, pero lo somos más, si por temor no comunicamos nuestros
pensamientos, conscientes de la limitación de información que disponemos.

Dos libros también han influido en mi análisis, uno bien antiguo pero de total actualidad, «El crash del 29» de Galbraight y otro muy reciente «Animal Spirits» de George Akerlof y sin hacer una explicación más de la crisis, sus orígenes y sus repercusiones, considero necesario destacar la situación de exceso de oferta, demanda contenida, sequía crediticia, rompiéndose el empleo y sobre todo pérdida generalizada de confianza.

El mayor problema reside en el empleo, y digo empleo no paro. Pero parece que nos empeñamos en resolver lo segundo ignorando lo primero. El empleo es un recurso esencial en el sistema económico, en el que actúa de motor acelerando los procesos siempre que exista un clima de confianza que facilite su desarrollo y contando con un sistema financiero capaz de dar la necesaria cobertura.

Prestamista de último recurso
Pero ha sido el sistema financiero, consecuencia de la crisis financiera internacional quien se ha colapsado en primer lugar, y para restablecer su equilibrio se han tomado todas las medidas, evitando quiebras de las instituciones a pesar de sus graves errores, y tanto Gobiernos como partidos de la oposición han apoyado aquí y allá, en especial la figura de prestamista de último recurso, pudiendo asegurar que aún cuando pueden existir problemas de solvencia, el sistema cuenta con la liquidez suficiente.

Sin embargo, la confianza, en el caso español, no solo no se ha repuesto sino que ha empeorado. Por unos empeñados en continuar en su «verdad» y por otros procurando acelerar el desgaste. Pero lo pagamos con el menor comercio, la menor inversión, la indecisión ante las malas expectativas y mucho más la indecisión ante «creernos» engañados. La aversión al engaño está probado es muy superior a la aversión al riesgo ( Ernst Fehr).

Necesitamos urgentemente fortalecer la confianza, apoyando a quien la inspira para que la transmita hasta conseguir que la sociedad respire en confianza.
Generar confianza, no significa que desaparecen los problemas, significa que sabiendo que existen se toman medidas con vigor para resolverlos, estimulando el esfuerzo, reconociéndolo, dejando claros mensajes de eficacia y dando ejemplos de acción en la dificultad.

La inversión está frenada, no se crean nuevas empresas, se ha reducido el espíritu emprendedor y antes de realizar una inversión se piensa muchas veces, se pospone o se descarta, con la formación bruta de capital este en caída libre.

Por lo que es momento de fomentar la inversión y en especial la creadora de empleo y acudiendo al artículo ya citado de Samuelson con su referencia a Kindleberger, el Estado, Gobierno Central y Autonómico, tiene que tomar la posición de inversor de último recurso, en la seguridad de que dada la grave situación hasta Milton Friedman apoyaría la propuesta.

Es necesario estimular la iniciativa del gasto responsable y conscientes del déficit y del alto endeudamiento promover inversiones que mejoren la competitividad, como carreteras, ferrocarril, recursos hidráulicos, canalizaciones de agua, etc.. Una combinación inteligente de inversiones en infraestructuras y su adecuada planificación territorial (ejemplos como Tenesse Valley Authority, Napa Valley, etc) será una buena forma de iniciar la recuperación de la actividad económica.

El aprovechamiento de las costas, ríos, la montaña, la nieve y sobre todo el agua son oportunidad para explotar una fuente inagotable de recursos y trabajo. Referencias como el Valle de Aosta, con la renta per capita más alta de Italia, puede ser un ejemplo de equilibrio ordenado de población, turismo, agricultura, ganadería y servicios, aplicable a algunos territorios en España.

Urgente plan de inversión
El Ministerio de Fomento tiene que promover de forma urgente un Plan de Inversión en infraestructuras que tenga como primer valor la generación de empleo y la mejora de la competitividad. Una versión del Plan E con criterio finalista, dando a la Inversión Pública más protagonismo que al Gasto Social, que motive a una iniciativa privada hoy desaparecida y facilite la generación de empleo con criterio consolidado.

Recientemente David Taguas, presidente de Seopan ha formulado una propuesta, que compartimos, para que el Gobierno realizara un Plan basado en el incremento de la inversión en infraestructuras productivas, con una política fiscal que incentive el empleo y la realización de reformas estructurales en el mercado de trabajo, sugiriendo que si la financiación de la inversión pública adicional se llevara a cabo con reducción del gasto no productivo, en lugar de con un aumento de los impuestos, el efecto sería aún más intenso.

Es en el sector de construcción, cuyo valor añadido tiene menor amenaza competitiva exterior donde la caída de actividad ha sido mayor, arrastrado por el descalabro inmobiliario. Pero construcción es mucho más que vivienda, son infraestructuras, canalizaciones y medio ambiente, edificación no residencial, polígonos empresariales, sedes sociales, centros comerciales, centros educativos, hospitales y residencias socio-sanitarias, complejos deportivos, y un múltiple etc. de otros sectores directamente vinculados que ahora a poco que se estimule, el efecto multiplicador de una reactivación sería muy importante, como así ha ocurrido con el Plan Obama.

Constructoras y competitividad
Es tiempo de promover edificación no residencial y otras construcciones. La capacidad competitiva de las grandes empresas constructoras les ha llevado a conseguir proyectos internacionales, integrando a pequeños subcontratistas. Para crear más empleo sería preciso que la Directiva de Servicios de la CEE posibilite que empresas españolas operen en los mercados europeos acogiéndose a la reglamentación laboral española y puedan desplazar operarios y no solo directivos y técnicos, también aplicado a servicios.

Es una buena ayuda que ahora Europa podría prestar a España, para digerir el gap provocado por el boom y posterior parón inmobiliario, principal causante de nuestra crisis diferencial.

La Presidencia española de la Comunidad el próximo semestre podría conseguir exportación de empleo bajo el apoyo de la Directiva de Servicios. La alta dependencia exterior en el sector energético nos obliga a insistir en la búsqueda de posibles stocks energéticos, desde las nuevas oportunidades del carbón (necesitamos aquí escuchar a los expertos) a las nuevas energías alternativas, como las procedentes de biomasa por aprovechamientos forestales o agrícolas, así como las eólicas, solares, (insistiendo incluso allí donde tenemos liderazgo) y aprovechamientos hidráulicos, aún posibles, o marítimos, ya que los ahorros en la factura energética son esenciales para nuestro gran endeudamiento externo.

Es imprescindible fomentar la optimización energética con apoyos fiscales y otros. El Ministerio de Industria tiene que promover Estudios-Mapa de Oportunidades (encargando su realización a consultoras), conscientes de que nos encontramos en una nueva realidad y no pensando como volver a situaciones anteriores, despertando nuevas iniciativas empresariales, también en pequeñas empresas, promover Clusters de Empresas identificando oportunidades de mejora competitiva y orientados a aumentar nuestra capacidad exportadora o reducir importaciones, y crear Think tanks» de expertos por sectores.Promover Estudios de mercado-Mapas de oportunidad, «Think tanks» de expertos, la creación de Cluster y apoyos a iniciativas internacionales.

Reflexiones y propuestas para la recuperación económica II.pdfPropuestas para una recuperación económica ( y II)

Con visión de medio y largo plazo, es el momento para, desde el Ministerio de Industria, promover la investigación y, sobre todo, la innovación y aplicación de nuevas tecnologías, por su efecto en la mejora de la competitividad, por lo que proponemos elaborar un mapa de innovación y aplicación de nuevas tecnologías sobre el que actúe la iniciativa privada, con la formación de clusters fomentando la especialidad, uniendo empresas para realizar proyectos, y convocando a empresarios en think tanks con expertos.

Conscientes de que el futuro en absoluto es una simple proyección desde el presente o volver a niveles pasados. Consultemos qué hacen los más avanzados y copiemos lo mejor, rompamos con la burocracia, incorporemos la tecnología y agilicemos trámites, creando centros virtuales de decisión “ventanillas únicas virtuales“ que por Internet canalicen las tramitaciones y superen barreras incluso de las diferentes comunidades autónomas.

En cuanto a costes, ¿qué es más económico para el sistema, adecuar costes salariales mejorando la competitividad y manteniendo empleo o pasar a engrosar el gasto del subsidio de paro?

Tiene todo el sentido la propuesta formulada desde la CEOE de rebajar costes salariales con una reducción de la cotización social, a cambio de otras reformas fiscales como incrementar el IVA, lo que conllevaría mejorar la competitividad, aumentar o mantener empleo y posibilitar ingresos superiores, al tiempo que menores gastos (reducir el IRPF sobre las rentas del trabajo a cambio de incrementar el IVA y elevar los impuestos especiales, tendría efectos similares a una devaluación selectiva, en consideración de D. Taguas).

Tenemos que pensar con criterio económico para resolver un problema eminentemente social, facilitando la flexibilidad y nuevas formas de contratación laboral con costes de despido crecientes. Pero este asunto es casi de imposible dialogo y no se está aportando la imprescindible serenidad objetiva. Es materia de tal valor político que, según parece, no se quiere dejar en manos técnicas. Atengámonos a las consecuencias.

Flexibilidad laboral
El presidente del Consejo Superior de Cámaras vaticinó recientemente que muchas empresas cerrarían por no poder afrontar un ajuste laboral debido a su coste. Aseguremos el empleo con flexibilidad laboral y utilicemos las coberturas también para que las empresas puedan ajustarse a la nueva realidad, optimizando costes para seguir siendo competitivas. Es momento de plantear una reforma laboral sensata y pausada.

Si bien los condicionantes monetarios impiden utilizar el recurso de ajustar cambios que permitiría una rápida adaptación competitiva, podemos tomar medidas selectivas que lo faciliten, ajustando precios allí donde sea posible, aprovechando la ventaja del menor coste del petróleo. Un estudio por sectores de posibles ajustes analizando sus repercusiones sería la primera tarea, con un programa de propuestas de choque y actuaciones selectivas, evitando excesos que llevarían al intervencionismo.

Ajuste monetario mediante propuestas de ajustes de precios, ˜devaluación selectiva’ premiando a quien colabore.

La retracción de la demanda está penalizando productos de marca y calidad, con desplazamiento del consumidor por orientación a precio, favoreciéndose productos de inferior calidad producidos en el exterior. La calidad y la fidelidad a marcas estabilizan la demanda y aseguran el empleo, por lo que es indispensable fortalecer su imagen, conscientes de que son los mercados abiertos los que mejor resuelven la optimización económica, pero necesitamos valorar lo propio, estimulando la demanda de productos y servicios de proximidad, evitando un proteccionismo contraproducente.

Mantengamos libre apertura en mercados, con apoyo y estímulo a lo próximo. Fortalezcamos la marca España con atención a la industria alimentaria y apoyo a la calidad.

Estamos acudiendo a una constante desaparición del pequeño comercio, que ve imposible competir, al tiempo que aparecen nuevos esquemas comerciales con importaciones de productos que puede no cumplan los requisitos de comercio justo, y destruyen más que crean, a pesar de que ayuden a la contención de precios. Sirva como ejemplo la existencia de centros de importación de productos que se comercializan en mercados rozando lo clandestino.

Aumentemos los controles efectivos que eviten competencia desleal y fomentemos el apoyo al pequeño comercio, que repercute también al pequeño fabricante. Esto evitará que desaparezcan ó se recuperen empresas con enfoque estratégico de diferencia.

Largos plazos de cobro
La menor actividad económica ha venido acompañada con una restricción del crédito y de la financiación del circulante y es importantísimo resolver el problema de los muy largos plazos de cobro de las operaciones que, al igual que en el resto de Europa, no debieran superar un máximo de 30 días, evitando abusos en las negociaciones de compra, con pagos a 180 días, si no más, que cuando se trata de servicios, intensivos en mano de obra, origina que hasta las empresas mejor gestionadas tengan dificultades.

La falta del oxígeno financiero hace que se paralice el sistema, por lo que la banca tiene que abrir las líneas de financiación de circulante. No se trata de dar crédito al no solvente, sino todo lo contrario, asegurar las operaciones aplicando una muy severa legislación a quien incumple. Plazos de cobro en 30 días, más apertura bancaria y financiación del circulante.

Que los organismos reguladores cumplan su papel o que desaparezcan, ya que en otro caso son cobertura perfecta para realizar irregularidades dentro de la legalidad. Tenemos muy reciente operaciones que ponen en duda la eficacia y, sobre todo, la diligencia de algunos organismos, que sin embargo llenan de burocracia la normalidad para dar apariencia de control y justificar su existencia. Supervisión sí, pero eficaz.

Empresa significa riesgo compensado, por lo que, además de sano, es muy conveniente estimular el beneficio. Es el motor de la economía de mercado y permite al empresario continuar en su esfuerzo iniciando nuevas inversiones, innovando y, si es posible, investigando por pequeña que sea su empresa.

Reconozcamos el mérito destacando a quien lo consigue. La actividad empresarial la hacen quienes saben hacerla, tienen la vocación y la ambición de realizarla; es decir, los empresarios, y es a ellos a quienes hay que dirigir el apoyo exigiendo compromiso.

Pero apoyo no significa subvenciones, que además de ocultar la realidad de los resultados son poco prácticas en el medio plazo. El beneficio es el motor de la economía y de la creación de empleo, por lo que su apoyo con ventajas fiscales atraerá nuevas inversiones.

Comportamientos éticos y justos
Más allá de los resultados, la actividad económica, tanto privada como institucional, tiene que descansar en un soporte de comportamientos éticos y justos, que respete valores aceptados, con información que facilite la toma de decisiones sobre un conocimiento entendido con transparencia.

Para que la información pueda ser interpretada de forma homogénea, se precisa que tanto lenguaje, forma y presentación sean reconocidos, evitando que por desconocimiento, o por falta de información o su entendimiento, la población sea reacia al cambio, rechazando el avance y manteniendo posiciones con terca obstinación. Sin duda reduce el margen político, pero ganamos eficacia evitando que asuntos técnicos se acepten o no en función de quién los presenta. Más y mejor información que permita la reflexión personal a fin de conseguir la confianza de la población.

A las decisiones, sean políticas o sólo económicas, a los cambios, a la comunicación del conocimiento, habrá que unir una actitud moral, con atención a nuestra cultura, a nuestra historia y tradiciones, al entorno de nuestra naturaleza, y que vaya dirigida a una mejora de la convivencia, para asegurar su reconocimiento y conseguir la mayor confianza en el binomio Democracia en competencia.

Queda realizar lo más difícil: concretar y cuantificar actuaciones, pero tomemos individualmente la iniciativa del estimulo, de la responsabilidad y el compromiso, y no la de esperar que nos lo resuelvan, ya que somos cada uno de nosotros quienes podemos hacer.

Dejemos que el optimismo, la ilusión y la esperanza superen la realidad cotidiana y tomemos todas las medidas para restaurar la confianza.

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