La incertidumbre ha dejado de ser un fenómeno excepcional para convertirse en una condición estructural de la gestión empresarial. Así lo señala KPMG en su informe Zoom, preparados para la disrupción, que identifica seis grandes desafíos que están redefiniendo la competitividad de las compañías españolas: la volatilidad energética, las alteraciones en las cadenas de suministro, los riesgos regulatorios y arancelarios, las presiones inflacionistas, la inteligencia artificial y la ciberseguridad. Ante este escenario, la consultora advierte de la necesidad de incorporar estos factores de forma permanente en la planificación estratégica y en las decisiones de inversión y crecimiento, en lugar de abordarlos como acontecimientos aislados.
La presión regulatoria y los riesgos tecnológicos se sitúan entre las principales preocupaciones de los directivos españoles. Según los datos recogidos en el informe, el 47% de los empresarios considera los cambios regulatorios uno de sus principales retos a medio plazo, mientras que el 39% sitúa la ciberseguridad entre sus prioridades de inversión, porcentaje que alcanza el 78% en el sector bancario. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial está ampliando la distancia competitiva entre las organizaciones capaces de integrarla en su estrategia y aquellas que avanzan a menor ritmo. KPMG subraya que su potencial va más allá de la automatización y debe traducirse en mejoras de productividad, innovación y toma de decisiones, acompañadas de una adecuada gobernanza del dato y gestión de los riesgos asociados.
El informe plantea evolucionar desde una gestión reactiva de los riesgos hacia modelos de planificación más flexibles y preparados para distintos escenarios. Entre las principales líneas de actuación destacan la diversificación de proveedores, la reducción de dependencias críticas, el refuerzo de la inteligencia regulatoria y geopolítica y la incorporación de escenarios energéticos en la estrategia empresarial. También resulta fundamental fortalecer la ciberresiliencia y aprovechar las oportunidades de la transformación tecnológica. En este contexto, KPMG considera que la capacidad de anticiparse a los cambios, adaptar las operaciones y mantener la agilidad en la toma de decisiones será un factor diferencial para sostener el crecimiento y la competitividad de las empresas españolas.
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