¿Cómo se consolida una función financiera en un entorno de hipercrecimiento? ¿Qué herramientas necesita un CFO para acompañar y en ocasiones moderar la ambición de una compañía que escala a ritmo exponencial? Eduard Ros, Chief Financial Officer de Glovo, compartió en un Encuentro AED en Barcelona los principios que han guiado la evolución financiera de una de las scale-ups más influyentes del ecosistema europeo. La sesión fue moderada por Rita Almela, presidenta del Consejo de AED en Cataluña.
“El director financiero en una compañía de alto crecimiento no puede ser solo contable de riesgos. Tiene que ser el que estructura la ambición y la moldea en bases a los recuros”, explicó Ros. Durante los primeros años en Glovo, su misión fue doble: garantizar el control de caja estricto en un contexto de expansión internacional y, a la vez, ir construyendo la arquitectura financiera para soportar ese crecimiento.
Entre las primeras decisiones que marcaron la diferencia, Ros destacó la incorporación de un tesorero desde el inicio. “Controlar la caja era imprescindible. Fue el punto de partida para ganar visibilidad y tomar decisiones con margen”.
La expansión de Glovo en más de 20 países se basó en una estructura organizativa clara, con un equipo de launchers multidisciplinares encargados de replicar procesos y la cultura de Glovo en cada nueva operación. “Intentamos crear un modelo exportable que nos permitiese replicar nuestra operativa en múltiples países y en tiempos reducidos”.
En paralelo, Ros subrayó la importancia de definir qué tipo de perfiles incorporar en cada fase. “En etapas iniciales priorizábamos perfiles financieros estratégicos, capaces de acompañar el negocio y en mercados consolidados, perfiles más orientados al cumplimiento y la consistencia operativa”.
Con más de 1.000 ciudades operativas, la gestión financiera de Glovo exige hoy un alto nivel de control, automatización y visibilidad. “Tenemos dashboards diarios por país y por ciudad, con KPIs clave para anticipar cualquier desviación operativa o financiera”. Este enfoque se ha traducido en una estructura de control lo más sofisticada posible, integrada y conectada a la toma de decisiones del negocio.
Ros apuntó también a la inteligencia artificial como una de las grandes palancas del futuro inmediato: “Transformará el área financiera. La oportunidad está en liberar tiempo operativo para centrar al equipo en tareas de valor añadido”.
Para Ros, escalar con éxito no es solo cuestión de velocidad, sino de fundamentos. Contar con un sistema ERP robusto desde el inicio, rodearse de profesionales con un nivel de expertise superior al propio y cuidar de una cultura corporativa fuerte y coherente son, en su experiencia, las claves para sostener el crecimiento con eficiencia, agilidad y visión estratégica. “La cultura no se improvisa. En Glovo forma parte de cada decisión y cada proceso”.
















































