En tiempos de algoritmos, burocracia y exceso de métricas, Xavier Marcet reivindica algo tan simple —y tan difícil— como el sentido común. El consultor y pensador catalán, referente del management humanista y presidente de Sarah Marlex, protagonizó una inspiradora sesión del Foro Management del sentido común, organizado por la Asociación Española de Directivos y el Foro Nueva Economía, Nueva Empresa, donde defendió un liderazgo sereno, centrado en las personas y alejado del artificio corporativo.
Como resumió durante su intervención “El management del sentido común es el arte de competir sin perder el norte”, una filosofía que refleja su apuesta por un liderazgo humanista y equilibrado, capaz de generar resultados sin renunciar a la esencia.
Frente a la sofisticación excesiva que a menudo invade la gestión empresarial, Marcet defendió la sencillez como la máxima expresión de la inteligencia directiva. “Para complicar las cosas sirve cualquiera —afirmó—. Lo difícil es quedarse con lo esencial”. En su visión, una buena gestión no depende tanto de las metodologías como de las personas que las aplican: “La estrategia son las personas. Los cambios no van de PowerPoints, van de gente que da ejemplo”.
Durante la sesión, Marcet apeló a un liderazgo capaz de positivizar la tensión inherente a las organizaciones y poner siempre al cliente en el centro. “Vivimos de los clientes. Si no están en tu agenda, no entiendes tu empresa”, recordó. En su fórmula para dirigir con sentido común —“empatía, pensar y decidir”— subrayó que el primer ejercicio es ponerse en el lugar del cliente, el segundo usar la cabeza y el tercero no cansarse de uno mismo.
El consultor advirtió también de los riesgos de una dirección burocratizada y de la pérdida de foco en la rentabilidad: “La facturación impresiona, pero el margen es el termómetro de la fiebre”. Reivindicó además una gestión humanista que combine resultados con propósito, equilibrio y legado. “Hay que competir y ganar dinero, pero no de cualquier manera”, sostuvo, abogando por empresas que “crecen haciendo crecer a los demás”.
Marcet reflexionó igualmente sobre el papel de Europa en un contexto global más incierto y competitivo, reclamando una “mirada europea de liderazgo” que conjugue bienestar, productividad e innovación. “Nos toca competir siendo nosotros, sin perder lo que vale la pena defender”, señaló.
El encuentro concluyó con una invitación a dirigir desde la coherencia y la humildad: “Los referentes en nuestra vida no pueden ser solo buenos profesionales; deben ser buena gente”.
















































