¿Cómo se gobierna una biotecnológica gallega que compite en los mercados más exigentes del mundo? En un Diálogo de AED en Galicia, Andrés Fernández, CEO de Zendal, compartió las claves que han llevado a la compañía a convertirse en uno de los referentes del sector, sin renunciar a su identidad de empresa familiar y profundamente arraigada en su territorio.
Fernández situó el gran punto de inflexión en el desarrollo de la vacuna contra la enfermedad animal de a lengua azul entre 2004 y 2008: “A nosotros lo que nos cambió la vida fue el desarrollo de la vacuna de lengua azul, multiplicamos por cuatro la facturación y nuestro nivel de conocimiento alrededor del sector también creció”. De ser conocida sobre todo por su capacidad de fabricación biotecnológica, Zendal pasó a ser respetada también como desarrolladora tecnológica de primer nivel.
El modelo de innovación que describe el CEO es muy orientado al mercado pero con una fuerte vocación científica: “Nos gusta la ciencia, pero somos una empresa, por lo que tenemos que compatibilizar ambas cosas”. Zendal no desarrolla ciencia básica, pero mantiene una intensa relación con universidades y centros de investigación internacionales, y se especializa en enfermedades emergentes y reemergentes, muchas zoonóticas o vinculadas al cambio climáticoy a países del sur, donde otros grandes ‘players’ no entran.
Esa estrategia se apoya en una decisión consciente de posicionamiento: permanecer en nichos donde puedan ser realmente relevantes. Fernández lo resume con una imagen muy gráfica: “Nosotros estamos cómodos probablemente por nuestro origen en los mercados de nichos y nos gusta ser cabeza de ratón, pero preferimos ser relevantes donde estamos”. Frente al enorme desafío tecnológico y de escala del mundo de la salud, Zendal opta por liderar segmentos específicos de alto valor añadido en biotecnología y vacunas antes que diluirse en mercados masivos.
El arraigo local sigue siendo una ventaja competitiva. Desde Porriño, la compañía ha tejido un ecosistema que integra FP, universidad, centros de investigación y proveedores industriales, y ahora extiende ese modelo al norte de Portugal con una planta de producción y programas de formación específicos en biotecnología. El objetivo, en palabras de Fernández, es “ensanchar el polo del sur de Galicia y hacerlo transnacional”, aprovechando la complementariedad Galicia–Portugal bajo el paraguas del mercado único europeo.
En materia de talento, el diagnóstico es claro: es caro, escaso y se gestiona a muy largo plazo. Más allá de los plazos de los proyectos, el verdadero reto está en las personasDe ahí la importancia de la cultura, la colaboración con la universidad y el pensamiento crítico como palancas sobre las que apalancar el liderazgo en innovación.
Mirando a futuro, Zendal trabaja ya en proyectos con impacto global, como una vacuna frente a la tuberculosis en recién nacidos que esperan tener en el mercado en 2029. “El gran sueño es estar a la cabeza, el gran reto es no quedarnos atrás”, afirma Fernández. Y Galicia, añade, “tiene todos los mimbres para que sea un referente internacional de biotecnología”.
















































