La inteligencia artificial está transformando las responsabilidades de los consejos de administración a un ritmo que no permite observar a los primeros adoptantes ni ajustar los enfoques de forma incremental. Así lo plantea el informe Principios de Gobernanza de la IA para Consejos de Administración, elaborado conjuntamente por KPMG e INSEAD a partir de conversaciones con más de veinticinco consejeros de empresas de América, Europa y Asia, e integrado por un comité directivo y un consejo asesor con representación en más de cuarenta y siete organizaciones.
El documento parte de un reconocimiento compartido: la IA está configurando la forma en que se toman las decisiones y se crea valor, pero persiste una incertidumbre generalizada sobre lo que esto significa, en la práctica, para los consejeros. El informe no establece normas de conducta obligatorias, sino que propone cinco principios de gobernanza que sirvan como marco de referencia para estructurar el debate interno del consejo y afinar el criterio ante uno de los desafíos de gobernanza más relevantes del momento.
El primer principio sitúa en el núcleo del mandato del consejo la supervisión estratégica orientada a la creación de valor sostenible a largo plazo con la IA, lo que incluye promover una innovación responsable, vigilar las inversiones fundamentales en datos, infraestructura y talento, y evaluar el alcance de la transformación deseable y posible para la organización. El segundo principio aborda la supervisión activa de la tecnología y la seguridad: aunque los consejeros no necesitan convertirse en expertos técnicos, sí deben comprender cómo las decisiones sobre el conjunto tecnológico —desde la infraestructura en la nube hasta la elección de modelos fundacionales— afectan a la posición estratégica de la empresa, a su soberanía y a su exposición ante amenazas cibernéticas cada vez más sofisticadas.
El tercer principio aborda la transformación de la fuerza laboral y la responsabilidad humana. El informe subraya que la adopción de la IA probablemente tendrá un impacto significativo en la cultura organizativa y que los consejos deben supervisar, a nivel estratégico, cómo la dirección preserva el juicio humano en decisiones de alto impacto, garantiza la explicabilidad de los resultados generados por sistemas automatizados y gestiona la evolución de las capacidades de la plantilla. El cuarto principio se centra en la construcción de una IA confiable, entendida como la combinación de un diseño técnico sólido con una supervisión eficaz de aspectos como la equidad, la privacidad, la sostenibilidad medioambiental y el cumplimiento regulatorio en múltiples jurisdicciones. La confianza, afirma el informe, no es una limitación para la IA, sino la base que permite escalarla con éxito.
El quinto principio interpela directamente al funcionamiento interno del consejo: dada la velocidad del desarrollo de la IA y su profundo impacto organizativo, puede ser necesario revisar estructuras, composición de comités, frecuencia de las revisiones y uso de asesoramiento externo. Los consejos deben además considerar cómo desarrollar colectivamente la fluidez técnica necesaria para supervisar esta tecnología y exigir a la dirección un nivel de conocimiento equivalente.
El informe concluye que una supervisión eficaz de la IA no depende de encontrar respuestas únicas a dilemas complejos, sino de mantener un juicio sólido, una curiosidad sostenida y un compromiso activo con la IA como cuestión estratégica y de gobernanza. Los consejos que afronten este momento con ambición y responsabilidad estarán mejor posicionados para que sus organizaciones compitan, crezcan y prosperen en la era de la inteligencia artificial.
Lee el informe a través del siguiente enlace.

















































