IA y productividad: cómo rediseñar la organización para competir

IA y productividad: cómo rediseñar la organización para competir

La inteligencia artificial ya no plantea una decisión tecnológica, sino una cuestión de competitividad: mientras algunas empresas acumulan herramientas y pilotos, otras empiezan a transformar su forma de operar, decidir y servir al cliente. Esta tensión centró el Diálogo de Management de AED con Victoria Pérez, directora de Andalucía, Extremadura y Canarias en NTT DATA, moderado por Jorge Ramos, director general adjunto de San Telmo Business School y consejero de AED en Andalucía, y enriquecido con el caso práctico presentado por Marisa Ramos, directora territorial Sur de IBM Technology.

El desafío para CEOs, comités de dirección y consejos no consiste ya en anticipar si la IA afectará al negocio, sino en decidir dónde puede generar productividad, eficiencia y ventaja competitiva real. El riesgo es confundir adopción con transformación: activar licencias, formar usuarios o automatizar tareas puede ofrecer avances visibles, pero no demuestra por sí solo que la organización esté reduciendo su time-to-market, mejorando la experiencia del cliente o liberando capacidad para actividades de mayor valor.

Las diferencias entre compañías comienzan a hacerse evidentes. Algunas están conectando la IA con problemas concretos del negocio y con indicadores de impacto; otras continúan impulsando iniciativas dispersas, alejadas de una visión común. Esta brecha no depende únicamente del tamaño o de la inversión disponible: la democratización de la tecnología también abre oportunidades para empresas medianas y familiares, siempre que sepan priorizar y evitar nuevas dependencias difíciles de gobernar.

La transformación tiene, además, una dimensión humana y organizativa. Incorporar IA obliga a revisar procesos, responsabilidades y perfiles profesionales, pero también la confianza de los equipos y el papel que debe conservar el criterio humano. A ello se suman cuestiones estratégicas sobre datos, regulación, arquitectura tecnológica y soberanía digital que ya no pueden quedar en la periferia de la agenda directiva. La pregunta relevante no es cuántas herramientas utiliza la compañía, sino hasta qué punto está preparada para cambiar su manera de trabajar sin perder control, talento ni capacidad de decisión.

El análisis completo, con los principales aprendizajes y criterios de decisión para directivos, forma parte del Executive Insight exclusivo para socios de AED.

El reto de la transformación: herramientas para asegurar organizaciones adaptativas

El reto de la transformación: herramientas para asegurar organizaciones adaptativas

El 70% de las grandes transformaciones corporativas fracasa, pero no siempre por falta de inversión, tecnología o actividad. Con frecuencia, las organizaciones confunden transformar con acumular proyectos, digitalizar procesos ineficientes o modificar estructuras sin alterar realmente la forma en que generan valor. Esta tensión centró el Diálogo de Management de AED celebrado el 8 de julio, con Sagrario Rico, fundadora del Club de Directores de Transformación de España; Marc Vilà, Chief Corporate Development Officer de Davante; Cecilia von Ahn Scheel, Chief Transformation & Launch Excellence Officer de Ferrer; y Edu Mata, Chief Operating Officer de Semidynamics.

En un entorno marcado por la volatilidad y la presión por obtener resultados inmediatos, la capacidad de adaptación se ha convertido en una ventaja competitiva. Sin embargo, acelerar no significa multiplicar iniciativas. La diferencia está en determinar qué cambios afectan de verdad al modelo operativo, la propuesta de valor o la experiencia del cliente, y cuáles son únicamente ejercicios de modernización que consumen recursos sin producir un impacto sostenible.

La transformación también plantea un dilema de gobierno. Los sistemas de incentivos anuales, la presión del trimestre y la inercia de la operativa diaria pueden desplazar las prioridades estructurales, especialmente cuando el cambio exige renunciar a actividades, asumir caídas temporales de rentabilidad o mantener conversaciones incómodas con el Consejo y los accionistas. Algunas compañías están gestionando mejor esta tensión al proteger la transformación de las urgencias del negocio; otras siguen midiendo el progreso por tareas completadas, sin saber todavía si están construyendo una ventaja real.

El reto no termina en el Comité de Dirección. La ejecución depende de que los mandos intermedios participen en el diseño, de que los equipos dispongan de capacidad para asumir el cambio y de que la organización sepa gestionar la fatiga, la resistencia y la pérdida de energía interna. La tecnología puede acelerar el proceso, pero no sustituye la claridad estratégica, la disciplina de ejecución ni el liderazgo necesario para decidir qué parte del legado debe preservarse y qué prácticas han dejado de ser competitivas.

El análisis completo, con los principales aprendizajes y criterios de decisión para directivos, forma parte del Executive Insight exclusivo para socios de AED.

Liderar organizaciones aumentadas: talento, criterio directivo e IA en la nueva agenda del CEO

Liderar organizaciones aumentadas: talento, criterio directivo e IA en la nueva agenda del CEO

La inteligencia artificial puede reducir costes y acelerar procesos, pero esa es solo la parte más visible —y probablemente menos diferencial— de la transformación. La verdadera tensión para la alta dirección está en decidir si la IA se limitará a mejorar la productividad o si cambiará de forma significativa cómo la empresa compite, innova y crea valor. A medida que su uso se generaliza, disponer de la tecnología dejará de ser una ventaja: la diferencia estará en las decisiones que cada organización tome alrededor de ella.

Esta fue una de las cuestiones centrales del Diálogo de Management de AED entre José Marcilla, presidente de Latinoamérica y Canadá en Novartis, y Juan Luis Goujon, de LHH ICEO. La conversación situó la IA más allá del ámbito tecnológico para llevarla directamente a la agenda de CEOs, comités de dirección y consejos de administración. No se trata únicamente de automatizar tareas, sino de comprender qué partes del modelo de negocio, de la organización y de la propuesta de valor pueden verse alteradas.

Las empresas no están avanzando al mismo ritmo ni con la misma ambición. Algunas concentran sus iniciativas en el back office y en beneficios fácilmente medibles, como el ahorro de tiempo o la reducción de costes. Otras comienzan a explorar su impacto en el crecimiento, la innovación y la relación con el cliente. Esta diferencia de enfoque puede determinar qué compañías capturan una mejora operativa puntual y cuáles construyen una ventaja competitiva más difícil de replicar.

El reto, además, no depende solo de la calidad de las herramientas. La preparación de los datos, la cultura interna, la aceptación de los equipos y la capacidad de los líderes para formular mejores preguntas condicionarán la velocidad y la profundidad de la transformación. La IA también obliga a revisar puestos, capacidades, estructuras y métricas: cuando una parte de la ejecución se automatiza, la dirección debe decidir qué valor humano necesita reforzar y cómo medirá el impacto real generado.

El análisis completo, con los principales aprendizajes y criterios de decisión para directivos, forma parte del Executive Insight exclusivo para socios de AED.

El entorno físico de trabajo se convierte en una herramienta estratégica para proteger la salud cognitiva de los empleados en la era de la IA, según la investigación global de Steelcase

El entorno físico de trabajo se convierte en una herramienta estratégica para proteger la salud cognitiva de los empleados en la era de la IA, según la investigación global de Steelcase

La inteligencia artificial está transformando la forma en que trabajamos, pero también está aumentando la carga cognitiva de las personas: el 37% de quienes la utilizan experimenta estrés o agotamiento, y la capacidad de atención media ha caído de 2,5 minutos en 2004 a 47 segundos en la actualidad. En este contexto, Steelcase publica la edición de verano de su revista Work Better, titulada Un nuevo marco mental, en la que propone repensar el diseño del espacio de trabajo como palanca para proteger y potenciar la salud cerebral de los empleados.

El número parte de un dato revelador de la investigación global de Steelcase con casi 5.500 empleados: la principal razón por la que las personas acuden a la oficina no es para rendir mejor ni para aprender, sino por obligación. Solo el 17% está satisfecho con los espacios de bienestar disponibles, pese a que el 46% lo considera su prioridad de mejora número uno. La satisfacción con la oficina aumenta un 26% cuando las personas tienen acceso a espacios de bienestar, y se duplica cuando disponen de espacios individuales cerrados. El 58% afirma no poder obtener privacidad cuando la necesita, y el 40% no está satisfecho con los espacios para concentrarse.

La revista introduce el concepto de ergonomía cognitiva como marco de referencia para el diseño de oficinas: crear entornos que ayuden al cerebro a gestionar la atención, reducir la carga mental y recuperarse. Una investigación de Steelcase en colaboración con el Center for Healthy Minds de la Universidad de Wisconsin-Madison demuestra que la privacidad visual mejora significativamente el rendimiento en tareas de concentración sostenida, incluso cuando el nivel de ruido es idéntico al de un espacio completamente abierto. El cerebro consume una cantidad considerable de energía filtrando estímulos visuales —personas pasando, movimientos cercanos—, lo que reduce la capacidad disponible para el pensamiento profundo.

Frente a este diagnóstico, el informe propone tres tipos de espacios adaptados a los nuevos comportamientos generados por el uso de la IA: espacios de concentración que combinen privacidad y tecnología integrada para el trabajo individual con agentes de IA; salas de proyecto flexibles organizadas en microzonas para la colaboración informativa, evaluativa y generativa; y espacios sociales que contrarresten el impacto del tiempo de pantalla y refuercen la conexión humana. La investigación muestra que los empleados con acceso a tres o más tipos de espacios registran un 14% más de compromiso, un 8% más de productividad, un 13% más de bienestar y un 3% menos de agotamiento.

El número incluye también casos de transformación real, entre ellos el Coffee de la sede global de PUMA en Herzogenaurach, diseñado junto a Steelcase como espacio compartido entre empleados, clientes y visitantes; el Kirk Gibson Center for Parkinson’s Wellness en Michigan, donde el diseño inclusivo surgió directamente de talleres con personas que conviven con la enfermedad; y la Sherborne School Jeddah en Arabia Saudí, primera institución de educación británica en Jeddah, cuyo diseño pedagógico integra los principios de aprendizaje activo y espacios compartidos a lo largo de todo el campus.

El número concluye con una reflexión sobre el nuevo reto del liderazgo: pasar de medir el rendimiento por presencia física a medirlo por capacidad cognitiva. En la economía del cerebro, la ventaja competitiva no es el espacio físico, sino la capacidad colectiva de pensar en profundidad y resolver problemas complejos. El espacio de trabajo, en este nuevo marco mental, deja de ser un contenedor de personas para convertirse en un entorno diseñado para ayudar a las personas a pensar mejor.

Lee el informe a través del siguiente enlace.

Las pymes aumentan su inversión en ciberseguridad pero sus prácticas de seguridad no avanzan al mismo ritmo que la adopción de la IA, según Sage e IDC

Las pymes aumentan su inversión en ciberseguridad pero sus prácticas de seguridad no avanzan al mismo ritmo que la adopción de la IA, según Sage e IDC

La ciberseguridad se ha convertido en la segunda prioridad empresarial de las pymes a nivel global, solo por detrás del crecimiento del negocio. Así lo revela el informe elaborado por IDC por encargo de Sage, basado en una encuesta a 2.210 empresas de ocho mercados, que concluye que el riesgo crece más rápido que la resiliencia de estas organizaciones.

El estudio señala que el 52% de las pymes identifica la ciberseguridad entre sus principales prioridades para los próximos doce meses y el 60% prevé aumentar su gasto en seguridad. Sin embargo, esta voluntad de actuar no siempre se traduce en una mejor preparación: aproximadamente la mitad de las empresas encuestadas declara haber sufrido algún incidente de ciberseguridad en el último año.

La brecha de madurez entre tamaños de empresa es notable. Solo el 13% de las microempresas describe su enfoque como proactivo, frente al 48% de las medianas. En el 38% de las pymes, la ciberseguridad sigue gestionándose como parte de la función general de TI, sin procesos formalizados ni responsabilidades claramente asignadas, lo que convierte la gestión en reactiva.

La inteligencia artificial agudiza este problema. El informe subraya que la IA no crea riesgos completamente nuevos, sino que hace las amenazas existentes más rápidas y difíciles de gestionar. El 84% de las microempresas y el 65% de las pequeñas empresas afirman no estar preparadas frente a amenazas relacionadas con la IA, siendo el phishing impulsado por IA, la explotación automatizada de vulnerabilidades y los deepfakes las principales preocupaciones.

Pese a ello, la IA también se percibe como oportunidad, aunque de forma desigual: mientras el 63% de las medianas empresas la ven así, ese porcentaje cae al 9% entre las microempresas. La principal preocupación en torno a su adopción es la seguridad de los datos, citada por el 56% de las encuestadas.

El estudio identifica además un punto ciego significativo: la escasa supervisión de proveedores SaaS. El 43% de las microempresas no realiza seguimiento periódico de sus proveedores externos, lo que reduce la visibilidad sobre riesgos de terceros y aumenta la probabilidad de que las brechas pasen inadvertidas hasta que se produce una interrupción.

En España, el perfil de seguridad es más maduro que la media global. El 60% de las pymes españolas no registró ningún incidente en el último año, y la gestión estructurada de la seguridad está más extendida. El reto del país es mantener esa posición a medida que crece la adopción de la IA, mejorando especialmente la visibilidad sobre su uso y la supervisión continua de proveedores.

Lee el informe a través del siguiente enlace.

DESIC se incorpora a AED como socio colaborador

DESIC se incorpora a AED como socio colaborador

La Asociación Española de Directivos (AED) ha firmado un acuerdo de colaboración con DESIC, consultora tecnológica canaria especializada en desarrollo de software, integración de sistemas y servicios TI, mediante el cual la compañía se incorpora al programa de socios colaboradores de la asociación.

La alianza, formalizada por David Manuel León Sánchez, director general de DESIC, y Xavier Gangonells, director general de AED, permitirá a la compañía reforzar sus vínculos con la comunidad directiva, participar en las actividades de AED e impulsar el intercambio de conocimiento en torno a los principales retos que afrontan las organizaciones.

Fundada en 1997, DESIC cuenta con una sólida trayectoria en el ámbito de las tecnologías de la información y un profundo conocimiento del tejido empresarial canario. La compañía acompaña a organizaciones públicas y privadas en la mejora de sus procesos a través de soluciones tecnológicas robustas y escalables, con especial presencia en sectores como sanidad, sector público y transportes.

La incorporación de DESIC como socio colaborador refuerza el compromiso de AED con una comunidad directiva diversa, conectada con los desafíos actuales de la empresa y abierta al conocimiento de compañías que aportan valor desde distintos sectores, ámbitos de especialización y territorios.

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