Enjambres de drones, IA y soberanía tecnológica: lo que la alta dirección puede aprender de Zelenza

Enjambres de drones, IA y soberanía tecnológica: lo que la alta dirección puede aprender de Zelenza

Zelenza el grupo tecnológico español con más de cuatro décadas de trayectoria, abrió recientemente las puertas de su sede a los socios de AED para dar a conocer de primera mano cómo una empresa nacional está abriéndose camino en el competitivo sector de la defensa, los sistemas no tripulados y la inteligencia artificial aplicada. La visita dejó una conclusión clara: España tiene capacidad para consolidar un ecosistema propio de pymes tecnológicas de alto valor, y su desarrollo depende tanto de la visión empresarial como de un marco regulatorio e industrial adaptado a los nuevos retos.

Durante la sesión, Pedro Alfaro, CEO de Zelenza, expuso cómo la compañía ha logrado posicionarse en segmentos estratégicos combinando tres pilares: talento altamente especializado, un modelo corporativo basado en pymes innovadoras y un fuerte enfoque en tecnologías de uso dual (civil y militar).  Zelenza ha invertido en un ecosistema de pequeñas empresas a las que dota de financiación, acceso a mercado y capacidades de gestión, manteniendo al mismo tiempo el espíritu emprendedor que impulsa la innovación.

El grupo ha apostado por el desarrollo de soluciones de mando y control de sistemas robóticos no tripulados —aéreos, terrestres, navales y submarinos— y con capacidad antidrón, que hoy son indispensables para las Fuerzas Armadas. La guerra de Ucrania ha acelerado el cambio doctrinal global: el frente tradicional ha sido sustituido por una zona de hasta cinco kilómetros dominada por drones y vehículos autónomos.

Zelenza participa en proyectos de vanguardia como los enjambres de drones con IA embarcada, capaces de coordinarse entre sí mediante lógica distribuida y ejecutar misiones complejas sin supervisión humana directa. Esta tecnología ha despertado el interés de programas europeos como el Future Combat Air System (FCAS) y de iniciativas británicas, italianas y japonesas.

Asimismo, la compañía ha desarrollado drones navales no tripulados con gran capacidad de carga útil y extensa autonomía. Estas plataformas, utilizadas ya por la Armada española, permiten misiones de vigilancia marítima, lucha antisubmarina y operaciones contra el narcotráfico, combinando sensores avanzados, sistemas de armas remotos y algoritmos de inteligencia artificial.

El marco industrial europeo fue otro de los ejes del encuentro. La creciente sensibilidad geopolítica —y la ausencia del proteccionismo estadounidense— ha impulsado a la UE a incrementar la inversión en defensa, pero persisten desafíos estructurales.

La regulación de la IA también centró el debate. Según el CEO de Zelenza, el riesgo es que Europa quede relegada en segundo lugar si persiste un enfoque excesivamente restrictivo y poco diferenciado por sectores. Mientras EE. UU. y China avanzan a gran velocidad en aplicaciones críticas, el marco europeo impone barreras que pueden frenar la innovación en defensa, seguridad e infraestructuras críticas.

La visita a Zelenza revela una realidad incipiente: España puede jugar un papel relevante en la nueva industria de defensa y tecnologías inteligentes, siempre que directivos, empresas y administraciones sepan alinear ambición, innovación y colaboración estratégica.

La ciberseguridad se consolida como prioridad estratégica ante el aumento de los ataques en España

La ciberseguridad se consolida como prioridad estratégica ante el aumento de los ataques en España

Los ciberataques se han convertido en una amenaza estructural para la economía española. Según un análisis de ILUNION basado en datos del sector, España registra más de 45.000 incidentes diarios, lo que supone un aumento del 35% respecto a 2024. Una cifra que refleja que el riesgo digital no se limita al ámbito técnico, sino que compromete la continuidad de negocio, la reputación y la confianza de clientes y accionistas.

Entre los ataques más recurrentes figuran el ransomware, que paraliza operaciones al cifrar los sistemas y exigir rescates económicos; la ingeniería social, impulsada ahora por el uso de inteligencia artificial para falsificar identidades o voces; y las filtraciones de datos derivadas de contraseñas débiles o fallos en la cadena de suministro. También crecen los ataques de denegación de servicio (DDoS), que saturan infraestructuras críticas y plataformas digitales. Pero más allá de su tipología, lo relevante, según el informe, es que el riesgo se ha vuelto transversal y permanente.

En este contexto, las organizaciones deben pasar de la reacción a la anticipación. La ciberseguridad ya no puede ser un área técnica aislada, sino un eje estratégico supervisado por la alta dirección. Las empresas más avanzadas integran los riesgos digitales en su gobernanza corporativa, los vinculan a los planes de continuidad y los tratan con el mismo rigor que los financieros o reputacionales.

El informe de ILUNION insiste en que la formación continua del personal, la autenticación multifactor, las auditorías periódicas y las copias de seguridad cifradas son medidas básicas, pero insuficientes si no existe una cultura organizativa orientada a la prevención. El papel del consejo y de los directivos es clave para promover esa mentalidad: incorporar la ciberseguridad en los comités de riesgo, evaluar la exposición del negocio ante distintos escenarios y garantizar que las inversiones en protección digital estén alineadas con los objetivos estratégicos.

Cada vez más compañías optan además por seguros de ciberseguridad que cubren los costes operativos, legales y reputacionales derivados de un ataque. Pero los expertos advierten de que la cobertura económica no sustituye la gestión preventiva ni el compromiso de la dirección.

La conclusión del análisis es clara: la ciberseguridad es ya una cuestión de liderazgo, no solo de tecnología. En un entorno en el que la frontera entre lo físico y lo digital se difumina, la capacidad de anticipar, resistir y recuperarse ante un ciberataque será uno de los indicadores más fiables de la solidez y madurez de una empresa.

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El consejero independiente gana peso en la empresa familiar

El consejero independiente gana peso en la empresa familiar

La profesionalización de los órganos de gobierno avanza con paso firme en la empresa familiar española. Esta fue una de las principales conclusiones de la sesión en la que Ignacio González, consejero independiente en Grupo Pascual, KH Lloreda (KH7) y Patatas Meléndez, y Pamela Parra, socia de Talengo, analizaron el papel estratégico del consejero independiente y los retos de gobernanza en este tipo de compañías. La sesión estuvo moderada por Pedro León y Francia, socio responsable del Programa de Consejos de Administración y Empresa Familiar de KPMG España.

González, con una larga trayectoria ejecutiva en empresas familiares y multinacionales, subrayó que el consejero independiente aporta experiencia, contexto y contraste en entornos donde la toma de decisiones suele estar muy condicionada por la historia y las dinámicas internas. “Ser consejero en una empresa familiar exige más amplitud que en una cotizada: muchas veces actúas como asesor, psicólogo y mediador”, afirmó.

Su reflexión puso el foco en un matiz clave: la gobernanza en la empresa familiar está más condicionada por el legado y las relaciones personales. Por ello, la capacidad de escuchar, comprender la cultura del propietario y ejercer influencia desde la empatía resulta tan relevante como la experiencia técnica.

Parra coincidió en que el acceso tradicional a los consejos, basado en relaciones personales, está dejando paso a un enfoque más objetivo. “Cada vez más familias quieren rigor en la selección. Evaluamos no solo la trayectoria, sino también las competencias blandas, la capacidad de contradicción y el encaje cultural”, apuntó.

La socia de Talengo observa un cambio de fondo: si hace unos años predominaba la necesidad de crear órganos de gobierno por exigencias regulatorias o financieras, hoy el motor del desarrollo del gobierno corporativo es la convicción. Las familias entienden que la diversidad de criterio y la disciplina en la gobernanza generan valor y mitigan riesgos.

Durante el debate se insistió en que la madurez de los modelos de gobierno no siempre guarda relación con la generación. Existen compañías de primera generación altamente profesionalizadas y, en paralelo, grupos empresariales con una dilatada historia que todavía deben ordenar sus órganos de decisión.

González recurrió a la metáfora de las “cuatro habitaciones” para explicar la complejidad de la organización de una empresa familiar: la dirección, el consejo, los accionistas y la familia. Cada una funciona con lógicas y prioridades distintas, y los problemas aparecen cuando alguien actúa desde una habitación que no le corresponde o mezcla roles que deberían estar separados. “El error es pensar que lo que sirve en una habitación sirve para otra. No todos los familiares tienen que ser consejeros, ni todos los consejeros deben ser ejecutivos”, subrayó.

El reto se intensifica cuando el consejo debe equilibrar la visión del propietario con la disciplina empresarial en decisiones sensibles: procesos de sucesión, financiación, crecimiento inorgánico o incluso la disyuntiva entre vender o preservar el legado.

Uno de los mensajes más repetidos fue la importancia de la independencia real. Esta independencia, insistieron, debe ejercerse con sensibilidad. No se trata de confrontar, sino de anticipar riesgos, cuestionar inercias y exigir rigor en las decisiones estratégicas, especialmente en contextos de euforia o de presión familiar.

La conclusión fue nítida: la calidad del gobierno corporativo no es un asunto estético, sino un factor que contribuye a la continuidad de la empresa familiar y su capacidad para competir. En un entorno marcado por la volatilidad regulatoria, la presión social y los cambios tecnológicos, contar con voces externas e independientes se convierte en un activo que marca la diferencia entre evolucionar o quedarse atrás.

Las empresas españolas refuerzan su apuesta exterior pese al giro proteccionista

Las empresas españolas refuerzan su apuesta exterior pese al giro proteccionista

Las empresas españolas han reforzado su apuesta internacional a lo largo de 2025 pese a un entorno global cada vez más complejo, marcado por la desaceleración económica, el avance del proteccionismo y las disrupciones en las cadenas de suministro. Esta es una de las principales conclusiones del Observatorio sobre la Internacionalización de la Empresa Española, elaborado por KPMG junto con el Foro de Marcas Renombradas Españolas, la Asociación Española de Directivos (AED), el Club de Exportadores e Inversores Españoles, la Cámara de Comercio de España y CEOE, con la colaboración de ICEX y DHL.

Presentado recientemente en un encuentro con directivos, el informe —en el que han participado más de 200 ejecutivos y que se complementa con un focus group de líderes empresariales— confirma que la internacionalización sigue siendo un vector esencial de crecimiento: el 75% de las compañías que operan en el exterior espera aumentar su negocio internacional en los próximos años.

Qué piden las empresas y qué les preocupa

El Observatorio recoge también un mensaje claro al sector público. El 62% de las empresas reclama a la Administración apoyos fiscales y financieros a la exportación y a la inversión como palanca para sostener este esfuerzo exterior. A continuación, señalan la reducción de la burocracia y las trabas administrativas (47%) y las medidas específicas de apoyo al crecimiento y desarrollo de las pymes (37%).

En el lado de los riesgos, tres de cada cuatro directivos sitúan la incertidumbre económica y el riesgo de desaceleración como principal amenaza. Le siguen las guerras comerciales y el proteccionismo, que preocupan al 73% de los encuestados, y, algo más atrás, las disrupciones en las cadenas de suministro (33%). Frente a ello, las oportunidades se concentran en los nuevos acuerdos comerciales de la UE con Mercosur o México (48%) y en el refuerzo de las relaciones con mercados como China o Vietnam, mencionados por cuatro de cada diez empresarios.

Pese al ruido regulatorio, el 36% de las empresas ha modificado o va a modificar sus planes de internacionalización, 19 puntos menos que en la edición de 2023, lo que apunta a una mayor normalización del entorno y a una capacidad de adaptación creciente.

Estados Unidos resiste, Asia gana peso y Latinoamérica se consolida

Uno de los puntos de debate de la jornada fue el impacto de la nueva política arancelaria de Estados Unidos. El 57% de las empresas reconoce que los aranceles anunciados tendrán un efecto significativo, especialmente en alimentación y bebidas (64%), muy por encima de infraestructuras (18%). Sin embargo, el mercado estadounidense sigue siendo estratégico: solo un 10% de las compañías reducirá su exposición en el próximo lustro, mientras que un 32% la incrementará y un 9% comenzará a operar allí.

Europa se mantiene como principal destino de la internacionalización española, pero el mapa continúa diversificándose. Latinoamérica sigue siendo “territorio natural” para las empresas españolas y más de la mitad de los encuestados prevé reforzar su presencia en la región. Se mantiene también el pulso en Reino Unido y en otros mercados europeos extracomunitarios, mientras que el sudeste asiático gana protagonismo: un 15% de los empresarios asegura que empezará a trabajar en esa zona a corto o medio plazo.

El papel del directivo, clave

En el evento de presentación del Informe, Xavier Gangonells, director general de AED, subrayó el papel fundamental de los directivos españoles en la última década en la que se ha consolidado un sector exterior sólido y creciente.

En un contexto “multidimensional”, donde decisiones de naturaleza geopolítica, regulatoria o logística impactan de lleno en márgenes y plazos, Gangonells explicó que los directivos tienen hoy dos grandes responsabilidades:

  • Asignar capital y capacidades con un criterio de retorno ajustado al riesgo.
  • Alinear el modelo operativo —mercados, cadena de suministro, precios y socios— para ejecutar con fiabilidad.

“En la práctica, se trata de convertir señales externas en decisiones concretas de cartera, exposición y ejecución, con una cadencia de revisión que permita corregir a tiempo”, apuntó.

Para ello, resumió en tres las capacidades clave que los directivos están aplicando:

  1. Anticipación y adaptación, dotando a las organizaciones de un “radar geopolítico” y de escenarios operativos que permitan reaccionar ante cambios arancelarios o tensiones logísticas.
  2. Adopción de la tecnología, especialmente en inteligencia artificial y análisis del dato.
  3. Alineamiento organizativo, conectando estrategia, estructura e intangibles para ejecutar de forma consistente en distintos mercados.

IA, dato y ciberresiliencia: de la teoría a la práctica

La tecnología fue otro de los ejes de la jornada. De acuerdo con el Observatorio, el 88% de los directivos encuestados está aplicando ya la inteligencia artificial en sus estrategias de internacionalización. El análisis de mercados y la identificación de oportunidades son los usos más extendidos, seguidos de la automatización de tareas y la optimización de procesos.

Gangonells incidió en que la adopción rápida y eficaz de la tecnología se ha convertido en una ventaja competitiva y en una responsabilidad directa de los equipos de dirección: gobernar el dato, elevar la ciberresiliencia y asegurar un uso responsable de la IA que incremente la productividad y, al mismo tiempo, la confianza de clientes, proveedores y reguladores.

Talento, valores y un estilo de liderazgo exportable

Más allá de los indicadores macro y de las decisiones de cartera, el avance de la internacionalización descansa también sobre intangibles y talento especializado. El informe y el debate destacaron el peso de los valores corporativos, la cultura organizativa y la capacidad para trabajar en entornos multiculturales como elementos diferenciales para ejecutar con coherencia en distintos mercados y sostener la licencia para operar.

Gangonells defendió que la versatilidad y la capacidad de adaptación son ya una seña de identidad del liderazgo español, capaz de dialogar y alcanzar acuerdos tanto con estilos anglosajones como asiáticos. Recordó que España encadena más de una década de fortaleza exterior y que la base exportadora, cada vez más amplia y sofisticada, es una verdadera “escuela de polivalencia directiva”.

De cara a 2026, el diagnóstico es claro: competitividad, diversificación, tecnología, talento y valores seguirán siendo los pilares sobre los que la empresa española construya su presencia internacional en un orden económico en permanente redefinición.

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CaixaBank Research anticipa un crecimiento del 2,1% en 2026 y destaca la fortaleza de la economía española pese al contexto global

CaixaBank Research anticipa un crecimiento del 2,1% en 2026 y destaca la fortaleza de la economía española pese al contexto global

El Dossier Perspectivas 2026 de CaixaBank Research prevé que la economía española mantendrá un crecimiento sólido el próximo año, con un avance del 2,1%, apoyado en la fortaleza del mercado laboral, la demanda interna y el impulso de los fondos europeos. Según el documento, España afronta 2026 con una “inercia positiva” tras cerrar 2025 con un crecimiento estimado del 2,9%, muy por encima del 1,3% registrado por la eurozona.

El informe subraya que el consumo privado y la inversión han sido los principales motores de la actividad en 2025, compensando el menor aporte del sector exterior. Las exportaciones crecieron un 4,2% interanual, especialmente impulsadas por los servicios no turísticos, si bien esta contribución positiva se vio absorbida por el fuerte aumento de las importaciones, en línea con la dinámica de la demanda interna.

De cara a 2026, CaixaBank Research señala una combinación de factores que seguirán apoyando la actividad económica, entre ellos la evolución demográfica, la mejora en los precios energéticos y la reducción de la tasa de ahorro de los hogares gracias a una menor incertidumbre y a la bajada de los tipos de interés. Estas palancas, señala el informe, añadirán algunas décimas al crecimiento esperado.

El documento también identifica varios elementos que moderarán el crecimiento: el menor dinamismo de los mercados internacionales, una política fiscal más contractiva y un entorno global todavía incierto. El informe proyecta que los mercados de exportación españoles crecerán alrededor del 2% en 2026 y 2027, por debajo de los ritmos previos a la pandemia.

Para cuantificar la incertidumbre, CaixaBank Research utiliza su modelo macroeconómico semiestructural. Según este análisis, existe un 40% de probabilidad de que el PIB crezca entre el 1,5% y el 2,7%, y un 60% de probabilidad de que se sitúe entre el 1% y el 2,9%, incluso incorporando posibles shocks externos.

El informe sitúa estas previsiones en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, mayores exigencias fiscales en Europa y un ritmo de crecimiento global moderado. Pese a ello, CaixaBank Research concluye que España “seguirá creciendo a un buen ritmo” y continuará destacando entre las economías más dinámicas de la zona euro en 2026.

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Según Domingo Mirón: «Los directivos hemos sido capaces de adaptarnos siempre; también podemos hacerlo con la IA”

Según Domingo Mirón: «Los directivos hemos sido capaces de adaptarnos siempre; también podemos hacerlo con la IA”

El impacto de la tecnología en la alta dirección fue el eje central de la conversación entre Domingo Mirón, consejero delegado del Grupo Educativo UAX y expresidente de Accenture España, y Juan Luis Goujón, Global Head del International Center for Executive Options (ICEO) de LHH Global. Ambos coincidieron en que el liderazgo actual exige integrar la visión estratégica con un conocimiento suficiente de la tecnología para tomar decisiones informadas y competitivas.

Mirón aclaró que no se trata de ser un experto técnico, sino de contar con el conocimiento suficiente de tecnología para entender las implicaciones de cada decisión. En su opinión, toda decisión relevante incorpora hoy una dimensión tecnológica y exige que el ejecutivo sea capaz de evaluar su impacto desde distintas perspectivas. Advirtió que, si una iniciativa no aporta mejoras tangibles, conviene replantearla. Además, defendió la necesidad de una formación continua que dote a los líderes del criterio necesario para decidir con fundamento.

Goujón complementó esta visión apuntando que la tecnología ha dejado de ser una herramienta para convertirse en un socio del directivo. La inteligencia artificial está democratizando la intuición al poner los datos al alcance de todos, lo que obliga a los líderes a diferenciarse a través de habilidades humanas: gestión de equipos híbridos, visión ética y empatía. “El nuevo liderazgo consiste en gestionar un ecosistema donde conviven la inteligencia humana y la artificial”, señaló.

Ambos ponentes coincidieron en que la transformación tecnológica solo puede consolidarse si parte del compromiso del primer ejecutivo. “Si el CEO no se lo cree, la cultura no cambia”, advirtió Mirón, quien añadió que los proyectos tecnológicos no deben liderarse desde el área de IT, sino desde el negocio. También insistió en que toda nueva iniciativa empresarial debe concebirse de forma nativa con inteligencia artificial, sea o no de carácter tecnológico. El objetivo, dijo, es que la IA forme parte del diseño mismo de los proyectos y no se incorpore de manera reactiva. Goujón destacó la importancia del alineamiento entre CEO, comité de dirección y consejo de administración para garantizar una gobernanza sólida y minimizar riesgos.

Otro de los temas abordados fue el envejecimiento de la alta dirección. Según un estudio de LHH, solo el 13% de los ejecutivos mayores de 60 años prevé una jubilación tradicional, mientras que un 43% espera seguir activo. Para Mirón, resulta un error pensar que la edad limita la capacidad de aprendizaje: “Hemos sido capaces de adaptarnos siempre; también podemos hacerlo con la IA”. Explicó las iniciativas que ha implantado en su grupo educativo, desde formación obligatoria en IA para el comité de dirección y el de administración.

En cuanto a las competencias directivas del futuro, ambos remarcaron que las habilidades blandas cobrarán aún más peso. La empatía, la capacidad de aprendizaje continuo, la gestión de la confianza y la responsabilidad humana en el uso de la tecnología se perfilan como factores diferenciales. “La tecnología amplía lo que sabemos; la inteligencia humana lo que sentimos”, resumió Goujón.

Como cierre, Mirón sintetizó tres claves para los líderes actuales: “Formarse, experimentar y tomar decisiones basadas en datos”. Un liderazgo que combina curiosidad, disciplina y criterio tecnológico se perfila, según ambos expertos, como la condición indispensable para dirigir en la era de la inteligencia artificial.

 

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